La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, sellaron el pasado 18 de abril en Barcelona la reconciliación bilateral entre ambas naciones, tras ocho años de tensiones diplomáticas originadas por la petición de disculpas de México a España por los abusos cometidos durante la conquista.
«No hay crisis diplomática. Nunca la ha habido», declaró Sheinbaum a su llegada a la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, donde se reunió con Sánchez, quien aseguró que ambos mandatarios comparten una «gran sintonía». La mandataria mexicana insistió en que lo más importante es «reconocer la fortaleza de los pueblos indígenas de nuestro país».
El apretón de manos entre ambos líderes en Barcelona representó el primer encuentro de alto nivel entre autoridades de México y España desde que el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador envió en 2019 una carta al rey Felipe VI solicitando disculpas por los excesos de la época colonial. Al no recibir respuesta, Sheinbaum decidió no invitar al monarca español a su toma de posesión en octubre de 2024, decisión que el gobierno español calificó de «inaceptable» y por la cual no envió representante alguno a la ceremonia.
Lanormalización de las relaciones avanzó esta semana con la visita a México del ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quien se reunió por más de hora y media con la presidenta en el Palacio Nacional. Albares entregó a Sheinbaum una invitación del rey Felipe VI para asistir a la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado que se realizará en Madrid en noviembre, y destacó que para España, México es un «país hermano», unido por intereses y valores comunes.
Previamente, en marzo pasado, el propio Felipe VI reconoció públicamente que «hubo mucho abuso» durante la conquista de México, lo que marcó la primera vez que un monarca español aceptó públicamente los excesos coloniales. Asimismo, se confirmó que Sheinbaum invitó al rey a la inauguración de la Copa Mundial de Fútbol en junio.
En Barcelona, la mandataria también extendió una invitación a Sánchez para visitar México el próximo año y propuso que la próxima cumbre de líderes progresistas se realice en territorio mexicano en 2027, propuesta que fue aceptada por el premier español.
En paralelo a este acercamiento institucional, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, emprenderá una visita de diez días a México enfocada en «intensificar» las relaciones económicas y culturales, lo cual generó amplias críticas de la oposición socialista en España. Desde Barcelona, donde se celebraba la cumbre progresista, Sheinbaum repudió las declaraciones de Ayuso, quien había calificado a México como «narcoestado» durante un evento en Mar-a-Lago con motivo de la toma de posesión del presidente Donald Trump.
«Es absolutamente falso lo que dice. No sé si valga la pena contestarle, la verdad», respondió la presidenta mexicana. Opositores del Partido Socialista Obrero Español y de la formación Más Madrid cuestionaron la visita y exigieron que Ayuso se «comporte» y deje de «insultar a los mexicanos».
En su agenda en México, Ayuso asistirá a un acto en honor al conquistador Hernán Cortés en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México. El diario español El País reportó que la mandataria madrileña «se ha posicionado como una defensora de la misión imperial» de los conquistadores, rechaza que España deba pedir perdón a México y cuestiona la grafía de «México» con X, pese a que su uso es consenso absoluto en el país y cuenta incluso con el respaldo de la Real Academia Española por su origen náhuatl.
El posicionamiento de Ayuso contrasta de manera notable con los pasos dados por los gobiernos de México y España para sanear su relación, proceso que Sheinbaum ha conducido con firmeza desde que asumió la presidencia.
Con información de La Tercera.
