La Plaza Bicentenario de Hermosillo, concebida hace 16 años como un centro de esparcimiento familiar y promoción cultural, enfrenta un panorama de abandono que expertos urgen revertir para devolverle vida al corazón cívico de la capital sonorense.
Construida en 2010 con una inversión de 35 millones de pesos para conmemorar el bicentenario de la independencia de México, el espacio fue pensado con restaurantes, nevería, cafetería, galería y mirador. Sin embargo, la realidad actual muestra un sitio donde la mayoría de los negocios cerraron y la afluencia se limita a quienes únicamente la cruzan de paso.
El arquitecto sonorense Alejandro Puebla Gutiérrez, quien ha participado en proyectos como el Centro de Gobierno y el Museo de Arte de Sonora, explicó que la plaza se vincula a un esfuerzo urbanístico mayor para detonar la zona cívica de Hermosillo.
“Recuerdo que en ese tiempo hicimos zonas diferentes desde la Plaza de la Candelaria hasta la Plaza Zaragoza. Hicimos la zona Moderna que era el Río Sonora, hicimos la zona Centenario que era de casonas. Queríamos hacer una especie de emulación de lo que fue Polanco-Condesa en su tiempo en la Ciudad de México, y luego llegábamos a la zona de palacios”, describió.
El especialista mencionó que la falta de atracciones nocturnas y de sombras exteriores limita la concurrencia, lo que afecta también la seguridad del lugar durante las noches, considerando que Hermosillo supera los 50 grados centígrados en verano.
Para reactivar el espacio, Puebla Gutiérrez señaló que se necesita enfocar la atracción cultural y comercial, generar sombras, lugares frescos y áreas con contenido de agua. También consideró clave involucrar áreas comerciales de alto atractivo como teatros o bares.
“Yo si fuera el dueño de los locales comerciales de la plaza Bicentenario pondría ahí lugares de mucha atracción para que la gente pueda tomar café, un pastel, una comida, una cena, terrazas cubiertas o cerradas en un momento determinado que permitieran que la gente pudiese estar utilizando. Además de la posibilidad de poder tener atracciones culturales periódicas en ese lugar”, añadió.
Por su parte, el cronista de Hermosillo, Ignacio Lagarda, consideró que el espacio podría albergar una biblioteca, una dirección de turismo o una cafetería para promover la cultura local y el turismo en el Centro Histórico.
“Es el edificio público del gobierno estatal más nuevo que tenemos y apenas en 16 años ya está abandonado. Entonces hay que hacer un llamado al Gobierno del Estado para que ponga a operar a todos los asuntos que tienen que ver con la promoción cultural en el centro de Hermosillo. La Secretaría de Turismo o Turismo Municipal podrían operar desde ahí los recorridos caminando en el Centro Histórico”, propuso.
Ciudadanos consultados por Proyecto Puente coincidieron en la necesidad de darle vida al espacio. Marcos Ponce consideró que falta “alegía” a la plaza en comparación con la Plaza Zaragoza. “Deberían existir lugares de convivencia como lo sería café, restaurante, y algo más atractivo”, señaló.
Gabriela Murrieta mencionó que aunque la remodelación de las calles circundantes luce bien, se necesita “algo de movimiento” en la plaza. “Igual que en Catedral, que pongan algo en la tarde, alguna actividad, alguna venta de cosas”, sugirió.
La Plaza Bicentenario data de la época en que el terreno perteneció a la Cervecería de Sonora. En 1979 el Gobierno de Sonora adquirió el espacio para construir el Congreso del Estado y el Palacio Administrativo, además del pequeño parque con monumento a Benito Juárez que existía anteriormente.
Con información de Proyecto Puente.
