La ciudad de Hermosillo cumple 326 años de historia este 18 de mayo, commemorando un origen que se remonta al asentamiento indígena conocido como la Santísima Trinidad del Pitiquín, fundado en 1700 en la zona donde actualmente se ubica la presa Abelardo L. Rodríguez. Lo que comenzó como un pequeño pueblo junto a la unión de los ríos Sonora y San Miguel se transformó con el paso de los siglos en una de las capitales más importantes del noroeste de México.
El cronista de la ciudad, Ignacio Lagarda Lagarda, informó que el 18 de mayo de 1700 el inmue Juan Bautista de Escalante llegó junto al misionero jesuita Ádamo Gilg para establecer la comunidad en nombre del Rey de España. Los primeros habitantes provenían de las etnias Pimas Cocomacaques y Seris, quienes habitaban la región desde tiempos ancestrales.
Años después de la fundación, se ordenó la creación de un presidio militar en 1721, ubicado en el Cerro de la Virgen, con el propósito de proteger a la población indígena de la región. Este recinto militar se convirtió en el antecedente del desarrollo urbano que Vendría después.
Con el crecimiento del asentamiento Surgió la Hacienda del Pitic, que abarcaba la zona donde hoy se encuentran la Plaza Zaragoza, la Catedral Metropolitana y los palacios de Gobierno y Municipal. En 1775 se fundó oficialmente la Villa del Pitic, dado que la hacienda comenzó a expandirse significativamente.
El 5 de septiembre de 1828, la antigua Villa del Pitic obtuvo el rango de ciudad y adoptó el nombre de Hermosillo, en honor al general José María González de Hermosillo, personaje relevante en la guerra de independencia de México. Su gesta como militar patriota quedó inscriptionada en el nombre de la capital sonorense.
Actualmente, Hermosillo cuenta con cerca de un millón de habitantes y se ha consolidado como uno de los principales centros urbanos, económicos y culturales del noroeste del país. Su crecimiento en más de tres siglos refleja el desarrollo de toda la región sonorense, pasando de un pequeño asentamiento misional a convertirse en un polo de desarrollo que mantiene viva su herencia histórica.
Con información de El Imparcial.
