El Museo de Culturas Populares e Indígenas de Sonora, ubicado en la antigua Casa Hoeffer en Hermosillo, enfrenta desafíos para el mantenimiento de su fachada, una estructura con más de 120 años de historia que representa un patrimonio arquitectónico invaluable para la entidad.
La edificación, construida en 1904 durante el Porfiriato, fue diseñada por George Gruning, socio del doctor Alberto Hoeffer, uno de los fundadores de la Cervecería de Sonora. El inmueble forma parte fundamental de la memoria histórica de la capital sonorense y fue declarado patrimonio cultural del estado.
Ignacio Lagarda Lagarda, historiador y cronista de Hermosillo, describió los elementos arquitectónicos que hacen única a esta casona: “Los elementos de estilos neoclásicos fueron plasmados en la fachada e interiores, así como arquitrabe, moldura dentada, cornisa balastrada y ornamentos propios de su estilo, además de columnas y arcos del zaguán y pasillos de las plantas baja y alta”.
Algunos materiales utilizados en su construcción fueron importados: el mosaico de la planta baja provino de España, la madera de la librería procedió de Canadá y los plafones metálicos del interior de las habitaciones de Alemania. La casa contaba con cinco habitaciones en cada planta, además del zaguán, el pasillo de entrada, una sala, una cocina separada y un gran patio.
En su momento, la residencia fue escenario de reuniones sociales destacadas y recibió la visita de personalidades internacionales durante la mitad del siglo XX. Posteriormente, la casona pasó a ser propiedad del Gobierno del Estado de Sonora.
Desde su inauguración como museo el 15 de octubre de 1997, tras una restauración con asesoría del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el recinto alberga espacios permanentes y temporales que exhiben la vestimenta, tipos de vivienda tradicionales y formas de vida de los pueblos originarios de Sonora, como los yaquis, seris y mayos.
El historian Lagarda reconoció la importancia del inmueble y mencionó que el Gobierno del Estado, como propietario del edificio, ha mostrado históricamente su compromiso con la preservación de espacios culturales. “Es un edificio muy valioso culturalmente y arquitectónicamente para Sonora. Es necesario seguir destinando recursos para el mantenimiento de este tipo de inmuebles que reflejan la identidad y el turismo cultural de Hermosillo”, expresó.
El Museo de Culturas Populares de Sonora continúa ofreciendo al público presentaciones de libros, charlas históricas, talleres de artesanías tradicionales y eventos comunitarios, mantendo vivo el legado cultural de la entidad.
Con información de Proyecto Puente.
