La Comisión Anticorrupción del Congreso de Nuevo León aprobó el pasado 12 de junio dar trámite a una denuncia promoteda por la dirigencia estatal de Morena contra el gobernador Samuel García Sepúlveda, de Movimiento Ciudadano, por presuntas triangulaciones de recursos públicos que habrían beneficiado a despachos vinculados a su entorno familiar.
De acuerdo con la documentación presentada por el partido guinda, se señalan presuntos desvíos por más de dos mil millones de pesos. La comisión acordó emplazar a García Sepúlveda para comparecer el 23 de junio y responder a los señalamientos en el marco de un procedimiento que podría derivar en consecuencias políticas de gran alcance para el titular del Ejecutivo estatal.
Sin embargo, durante la sesión del 12 de junio, dos diputados morenistas integrantes de la comisión simply no asistieron: Mario Soto Esquer, entonces coordinador de la bancada, y Rodrigo Othoniel Montemayor Romero. Tampoco acudió la legisladora del Partido Verde, Claudia Chapa, aliada legislativa de Morena. Aun así, el procedimiento avanzó con el voto de los presentes.
La ausencia habría quedado como una anécdota parlamentaria más si no fuera porque la propia dirigencia de Morena decidió abrir un procedimiento sancionador interno contra Soto y Montemayor. La Comisión Nacional de Honestidad y Justicia del partido emitió un acuerdo formal en el que sostiene que la inasistencia pudo haber generado un beneficio político para Samuel García.
El documento es particularmente severo al señalar que la ausencia provocó cuestionamientos sobre la lealtad de los legisladores, dañó la imagen pública del partido y alimentó la percepción de una posible alineación con intereses externos a Morena. Las medidas cautelares incluyeron restricciones para representar públicamente al partido y, en el caso de Soto, la suspensión de funciones como consejero estatal mientras se desarrolla la investigación.
Es de reconocerse que la dirigencia de Morena ha decidido investigar y sancionar a sus propios legisladores por ausentarse en una sesión donde se discutía un procedimiento impulsado por el propio partido. La actitud de la dirigencia demuestra que, lejos de minimizar el episodio, se optó por enviar una señal clara de disciplina interna.
Samuel García tendrá oportunidad de defenderse de los señalamientos que motivaron el juicio político. Pero el episodio ya dejó una paradoja política: en política, a veces una ausencia genera más preguntas que una votación.
Con información de El Heraldo de México.
