Un fallo en la subestación Rolando García Urrea, ubicada en la colonia Altares, dejó sin energía eléctrica por más de 26 horas a miles de familias del Sur de Hermosillo, obligando a decenas de personas a buscar refugio en albergues habilitados por el Ayuntamiento, mientras la temperatura máxima alcanzó los 44.5 grados centígrados.
La interrupción del servicio afectó a vecinos de sectores como Altares, Nuevo Hermosillo, Haciendas del Sur, Arboledas, Quintas del Sol y comunidades cercanas a la entrada Sur de la ciudad. La falta de luz se prolongó desde aproximadamente las 15:15 horas del jueves hasta poco antes de las 18:00 horas del viernes, cuando la Comisión Federal de Electricidad logró restablecer el suministro de manera provisional.
En respuesta a la emergencia, el Ayuntamiento de Hermosillo activó albergues temporales en Los Olivos, Las Minitas y Altares, donde se entregaban colchonetas, agua y sueros en polvo para que las familias pudieran descansar e hidratarse. Rafael Tobías Durón López, vecino de la colonia Altares, acudió al refugio de Los Olivos junto con su familia, luego de pasar la primera noche a la intemperie debido a que su hijo Rafael padece parálisis cerebral y requería condiciones más seguras.
En Haciendas del Sur, Elvia Mendoza narró que dentro de las viviendas era imposible permanecer por el calor extremo. “Ya va para 24 horas sin luz, la noche la pasamos afuera, nos metimos un rato adentro porque mi hija tenía que ir a trabajar, pero no dormimos, adentro ardiendo la casa”, señaló. Algunos vecinos se mojaban con ropa puesta para mitigar el calor, mientras otros valoraban irse a casas de familiares.
El apagón también representó un impacto económico para hogares y pequeños negocios. Zulema Hadar Márquez, vecina de Haciendas del Sur y propietaria de una tortillería, indicó que gastó alrededor de dos mil pesos en gasolina para mantener funcionando una planta eléctrica y preservar la operación de su local. “Ya estamos preparados porque cada año pasa lo mismo, pero esta vez ya tiene rato, ya tardó mucho la luz”, expresó.
Además de las dificultades para descansar y conservar alimentos, la falta de energía complicó la rutina laboral de varias personas. Nilda Rodríguez Zúñiga señaló que no pudo acudir a su empleo porque no tenía forma de cargar su teléfono para comunicarse con su supervisor. “Me levanto a las 4:30 para irme a trabajar y ahora pues no me levanté. Ya es un día que ya no fui a laborar”, comentó.
La preocupación por la seguridad de los hogares también estuvo presente entre los afectados. Tatiana Félix García mencionó que salir a buscar alimentos, agua o un lugar fresco implicaba dejar las viviendas solas durante varias horas. “Tenemos la comida, los niños y aquí se quedan solas las casas. Ya de primera ya pasaron vendiendo cosas que yo digo que ya lamentablemente ya se las quitaron a alguien”, añadió.
En la subestación Rolando García Urrea, el personal de CFE continuó con los trabajos para normalizar de forma definitiva el suministro eléctrico tras la falla que aún no había sido plenamente identificada. Las labores nocturnas realizadas por los trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad provocaron además cortes temporales en sectores del Surponiente, desde el bulevar Quintero Arce hasta Las Quintas, por cerca de cinco horas.
Para algunos vecinos oriundos de municipios del sur de Sonora, el apagón resultó especialmente difícil de sobrellevar. Manuel Miranda Contreras, proveniente de Huatabampo, señaló que nunca había enfrentado una situación similar en la capital sonorense. “Me ha afectado mucho porque de donde yo vengo no hace tanto calor y aquí lo estoy viviendo. Es la primera vez. Allá está más calmado”, dijo.
El incidente evidenció la vulnerabilidad de las comunidades del Sur de Hermosillo ante fallas en la infraestructura eléctrica, particularmente durante la temporada de temperaturas extremas que caracteriza a la región en verano.
Con información de El Imparcial.
