La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo informó que México decidió no participar en la cumbre organizada por el gobierno de Estados Unidos contra el supuesto terrorismo político de extrema izquierda, al considerar que el evento era “más político que un asunto realmente relacionado con el combate a los grupos delincuenciales u otros temas de seguridad”.
Durante su conferencia matutina, la mandataria federal explicó que su administración recibió la invitación a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, pero determinó que no era “prudente asistir” debido al nombre y enfoque de la reunión.
“Los temas políticos no tienen por qué convertirse en un tema de seguridad, a menos que haya un delito que perseguir”, declaró la presidenta. Asimismo, señaló que Estados Unidos “tiene sus razones” para llevar a cabo ese tipo de encuentros, pero sostuvo que México mantiene una postura distinta respecto a cómo deben abordarse estas cuestiones.
Sheinbaum Pardo pidió que se consideren los principios constitucionales que rigen la política exterior mexicana, establecidos en el artículo 89 de la Carta Magna, los cuales incluyen la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de controversias, la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales, y la igualdad jurídica de los Estados.
También se incluyen la cooperación internacional para el desarrollo, el respeto, la protección y promoción de los derechos humanos, así como la lucha por la paz y la seguridad internacionales.
La Cumbre por la Libertad, convocada por el gobierno del presidente Donald Trump, fue liderada en Miami por el secretario de Estado Marco Rubio, quien anunció una estrategia contra lo que Washington denominó como el resurgimiento del “terrorismo extremo de izquierda” en distintos países de América.
A pesar de no participar en este encuentro, la mandataria federal aclaró que México sí asiste a otros foros internacionales en los que es invitado como observador o en los que interviene directamente, siempre que estos se ajusten a los principios de la política exterior nacional.
La decisión del gobierno mexicano refleja la postura de autonomía diplomática que ha caracterizado la relación con Washington en los primeros meses de la actual administración federal, privilegiando el diálogo institucional y el respeto a la soberanía nacional sobre la participación en espacios que considera abiertamente ideológicos.
Con información de Contralínea.
