Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, recibió señales claras de confianza por parte de funcionarios de Estados Unidos durante los últimos días, en medio de una relación bilateral marcada por la lucha contra el narcotráfico y el lavado de dinero. El respaldo proviene del director de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), Terry Cole, quien mantiene comunicación constante con el funcionario mexicano, y del embajador estadounidense en México, Ronald Johnson.
Johnson destacó la participación de Harfuch en los acuerdos que permitieron resolver el conflicto por la cancelación de las inspecciones de aguacate en Michoacán, lo que colocó al secretario de Seguridad en el centro de la negociación bilateral. La fotografía difundida por el diplomático estadounidense mostró a García Harfuch como uno de los interlocutores principales para desactivar la crisis que afectó las exportaciones del producto mexicano.
La confianza de Washington no equivale a un cheque en blanco para México. Es operativa y se mide por el intercambio de inteligencia y el cumplimiento de compromisos. No obstante, García Harfuch se posiciona como uno de los funcionarios mexicanos a los que las agencias estadounidenses recurren cuando requieren una respuesta ejecutable, según análisis del director general de El CEO, Mario Maldonado, reproducido en medios nacionales.
El respaldo se fortaleció desde febrero de 2025, cuando México trasladó a 29 criminales a territorio estadounidense. El Buró Federal de Investigaciones (FBI) calificó como histórica la reunión entre García Harfuch y su entonces director, Kash Patel, al considerar que fortalecía la cooperación entre ambos países en materia de seguridad.
En septiembre pasado, fuentes del Departamento del Tesoro de Estados Unidos resumieron su percepción sobre el secretario mexicano con una frase que circuló en círculos diplomáticos: “Harfuch understands” (Harfuch entiende). La expresión surgió cuando el Tesoro y FinCEN aumentaban la presión sobre México por el lavado relacionado con el fentanilo, y reconocieron a un funcionario capaz de convertir las alertas estadounidenses en acciones concretas.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, también reconoció públicamente que ningún gobierno cooperaba más con Estados Unidos en el combate al crimen organizado que el encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum. El reconocimiento de Washington sitúa a México en un escenario de colaboración unprecedented en la historia reciente de la relación bilateral.
Para Sonora y el norte del país, la solidez de la relación bilateral tiene implicaciones directas. La cooperación en materia de inteligencia permite fortalecer las acciones contra organizaciones criminales que operan en la zona fronteriza, donde el flujo de drogas y dinero lavado representa una amenaza constante para la seguridad regional.
La cercanía de García Harfuch con las agencias estadounidenses también genera tensiones en algunos sectores internos de Morena. Para grupos más radicales del obradorismo, el secretaryo representa una figura alejada de la tradición política del movimiento y demasiado vinculada con las agencias de seguridad de Estados Unidos. Sin embargo, la presidenta Sheinbaum le confirió no solo la responsabilidad de coordinar operativos y detenciones, sino también la misión de recomponer los canales de cooperación con Washington y traducir la coordinación bilateral en resultados concretos para la seguridad nacional.
Con información de elceo.com.
