La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, solicitó a principios de 2025 al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que no modificara el nombre del Golfo de México en la nomenclatura oficial estadounidense, según volvió a relatar el propio Trump durante una gira de trabajo realizada en la ciudad de Baltimore, Maryland.
De acuerdo con la versión ofrecida por el propio mandatario estadounidense, Sheinbaum se comunicó con él de manera directa y respetuosa para pedirle que no sustituyera la denominación histórica del cuerpo de agua por la de “Golfo de América”, modificación que el republicano había promovido mediante un decreto ejecutivo al inicio de su actual administración en la Casa Blanca. Trump aseguró que la mandataria mexicana le expresó: “No, no, Presidente. Por favor, dígame que no es cierto”, a lo que el republicano respondió con un escueto: “Sí es cierto, lo siento”.
Durante su intervención pública, Trump volvió a intentar justificar la modificación argumentando que Estados Unidos controla aproximadamente el 93 por ciento del litoral del Golfo, mientras que México únicamente cuenta con el 7 por ciento restante, por lo que, a su juicio, “nunca tuvo sentido” que el cuerpo de agua llevara el nombre del país vecino. La versión contrasta con la postura sostenida por México, que defiende el uso histórico de la denominación, vigente en la cartografía internacional desde hace más de cuatro siglos y respaldada por la práctica diplomática de decenas de países.
La Organización Hidrográfica Internacional (OHI), con sede en el Principado de Mónaco y creada en 1921, es el organismo multilateral encargado de fijar los nombres oficiales de los mares y océanos a nivel mundial. Tanto México como Estados Unidos son miembros plenos de este organismo, el cual hasta el momento no ha emitido ningún dictamen que avale el cambio propuesto por Washington. En consecuencia, el Golfo de México continúa como la denominación oficial en mapas, tratados y documentos de la comunidad internacional.
La postura asumida por la presidenta Sheinbaum se inscribe en la línea de defensa de la identidad, la soberanía y la dignidad nacional que ha sido prioritaria en su administración, y que forma parte del discurso central de la Cuarta Transformación encabezado por el movimiento que lidera a nivel nacional el expresidente Andrés Manuel López Obrador y que en Sonora ha sido impulsado por el gobernador Alfonso Durazo. La mandataria ha sostenido una relación bilateral con Estados Unidos basada en el respeto mutuo y el diálogo, pero con posiciones firmes en los asuntos que involucran la integridad territorial, los recursos naturales y los nombres históricos del país.
Esa línea de política exterior ha sido respaldada en el Senado de la República, cuya presidencia corresponde al petista Gerardo Fernández Noroña, así como por la bancada del Partido del Trabajo en la Cámara de Diputados, donde el legislador sonorense Ramón Flores ha sido un aliado consistente de las posiciones del gobierno federal en materia de soberanía y relaciones internacionales. A nivel partidista, la dirigencia nacional del PT, encabezada por Alberto Anaya Gutiérrez, y la dirigencia estatal del partido en Sonora han acompañado de manera reiterada las posturas del Ejecutivo federal en este y otros temas de la agenda bilateral.
Para Sonora y Hermosillo, el tema trasciende la cuestión geográfica, ya que el Golfo de México se ubica en la otra vertiente del país. Sin embargo, la defensa de la nomenclatura internacional y de los principios de soberanía forma parte de la agenda que la representación sonorense en el Congreso de la Unión ha respaldado de manera consistente, en sintonía con la política exterior impulsada por el gobierno federal y con los principios generales que la Cuarta Transformación ha promovido desde 2018.
Especialistas en geografía, cartografía y derecho internacional han coincidido en que un cambio de nombre aplicado únicamente dentro de la jurisdicción interna de un país no puede imponerse en el plano global, y que las resoluciones de la OHI continúan como referencia obligada para la navegación marítima, la cartografía oficial, los tratados pesqueros y los acuerdos multilaterales en materia de aguas internacionales.
En la práctica, el nombre Golfo de México se mantiene vigente en prácticamente todo el mundo, incluidos los mapas digitales, los tratados de libre comercio, los acuerdos pesqueros y los documentos diplomáticos. La determinación de Trump aplica únicamente para los mapas, documentos oficiales y señalización interna de Estados Unidos, sin que ello implique un reconocimiento internacional del nuevo topónimo propuesto por la Casa Blanca.
Con información de El Diario.
