La Red de Monitoreo Ambiental de Hermosillo (Remah) reportó una buena calidad del aire en 13 de los 15 puntos de medición distribuidos en la capital de Sonora durante los registros del inicio de noviembre. Los dos puntos con nivel moderado fueron la colonia El Mariachi y el fraccionamiento Dunas, ambos con un rango de 13 a 35 para partículas PM2.5. En los demás sitios, el valor se mantuvo entre 0 y 12. La red no detectó partículas PM10, mientras el ozono y el dióxido de azufre aparecieron también en niveles buenos.
La Remah es producto del trabajo coordinado por la Universidad de Sonora y la Agencia Municipal de Energía y Cambio Climático (AMECC). El proyecto integra al grupo TEAMS, identificado en español como Grupo de Transporte Eléctrico Avanzado y Movilidad Sostenible, y busca mejorar la calidad del aire en Hermosillo y Cuernavaca. La red inició con 10 sensores y se amplió a 15 mediante la colaboración de El Colegio de Sonora y la Universidad de Sonora. Cada equipo registra la cantidad de micropartículas cada cinco minutos; después, la información se envía a un servidor, es analizada por personal especializado y se presenta en un mapa de consulta.
Las mediciones principales se centran en el material particulado. Las partículas PM2.5 tienen un diámetro de 2.5 micrómetros o menor, mientras que las PM10 llegan hasta 10 micrómetros o menos. Según la explicación técnica de la Remah, ambos tamaños son inhalables y pueden penetrar la garganta y los pulmones. Los especialistas señalan que una concentración elevada de PM10 puede provocar tos, goteo nasal y escozor en los ojos. Además, las personas con problemas cardíacos o pulmonares pueden presentar con mayor intensidad sibilancias, opresión en el pecho y dificultad para respirar. El informe también indica que el cuerpo elimina la mayoría de las partículas inhaladas.
Zonas con niveles buenos y moderados
El mapa de la Remah muestra la mayor parte de los puntos en color verde. El nivel bueno corresponde a un rango de 0 a 12 para PM2.5; el moderado, a un intervalo de 13 a 35. En el último monitoreo, ninguno de los 15 sensores registró partículas PM10, por lo que las lecturas de ese indicador también fueron buenas. Los equipos están instalados en La Manga, Cobach California, Palma Dorada, Dunas, UES, Panteón Yáñez, Cobach Reforma, El Cárcamo, El Mariachi, Ley Vado del Río, Deportivo Nacameri, Emiliano Zapata, Milla Sur del Centro Ecológico, CIF Altares y San Pedro.
Además de las partículas, la Remah vigila el ozono y el dióxido de azufre. En la consulta revisada, ambos contaminantes estaban catalogados en nivel bueno, sin que se registrara una cantidad elevada en los puntos medidos. La red combina así tres indicadores principales: partículas finas, partículas de mayor tamaño y gases. El acceso a esa información permite observar la variación entre zonas de una misma ciudad y contrastar el comportamiento de los sensores en distintos sectores urbanos. Esta diversidad de equipos y contaminantes permite que el diagnóstico no dependa de una sola medición ni de un único punto de la ciudad, sino de la observación conjunta de varios indicadores en el mismo periodo.
La información puede consultarse en el mapa de monitoreo de la Remah, donde cada sensor aparece señalado en el punto donde se encuentra instalado. Para interpretarla, se debe revisar el color asignado y los valores de PM2.5 y PM10 reportados. El sistema mide cada cinco minutos y reúne así mediciones sucesivas de los 15 puntos de la capital. Los resultados del inicio de noviembre muestran una diferencia clara entre los sectores con nivel bueno y los dos que presentaron nivel moderado, por lo que el mapa funciona como una herramienta de seguimiento local.
Para Hermosillo y Sonora, la Remah representa un referente local para orientar decisiones de salud pública, movilidad y gestión ambiental. La cobertura de 15 puntos permite distinguir el comportamiento del aire entre zonas de la capital y detectar áreas que requieren seguimiento, como El Mariachi y Dunas en este periodo. Al mismo tiempo, el registro favorable de PM10, ozono y dióxido de azufre aporta elementos para evaluar la situación general con mayor contexto. La continuidad de la red y el análisis de sus registros constituyen una base para que la AMECC, la Universidad de Sonora y los organismos locales actualicen el diagnóstico, definan áreas de atención y compartan información con la población.
Con información de El Imparcial.
