Un grupo de pacientes del área de hemodiálisis del Hospital General de Especialidades de Hermosillo inició el martes una huelga de hambre permanente para exigir abasto de medicamentos e insumos, además del respeto a los tiempos de sus tratamientos, cirugías y citas de especialidad. La protesta se instaló en un nosocomio público que concentra la atención de alta especialidad de la capital sonorense, en un contexto de rezagos que los propios usuarios describen como persistentes pese a los compromisos anunciados.
Desabasto y retrasos en el área de hemodiálisis
De acuerdo con el reporte del medio local, el área de hemodiálisis opera con faltantes y con retrasos en los servicios. Los pacientes sostienen que, pese a las promesas de solución, no se observan mejoras y que el personal se ve obligado a improvisar con materiales para atender a quienes lo necesitan.
Omar Medina, paciente que participa en la protesta, relató que las curaciones se están realizando con guantes blancos destinados a pintar el cabello. Según su cuenta, ese recurso no reúne las condiciones de higiene requeridas y elevaría el riesgo de infecciones capaces de alcanzar el corazón, una observación que se suma a los protocolos de seguridad que el personal del nosocomio debe verificar en cada cura.
El reporte añade que también se suspendió o limitó el número de intervenciones para reemplazo de órganos, lo que amplía el impacto más allá de quienes ya reciben diálisis. En total, serían más de 200 las personas afectadas, entre adultas y jóvenes, de acuerdo con los cálculos compartidos por los propios pacientes.
El mismo medio señaló que la semana pasada fallecieron cinco pacientes y que muchos otros permanecen en estado crítico, en una población que incluye a personas de apenas veintitantos años. “Esta semana falleció una niña de 23 años”, agregó Medina. Las deficiencias, asegura, ya se reflejan en complicaciones como la pérdida de la vista y sangrados internos.
El alcance para Hermosillo y Sonora
El contexto clínico explica la dimensión del asunto: los pacientes en hemodiálisis necesitan sesiones periódicas y un seguimiento estrecho, de modo que la suspensión o el retraso de una atención puede descompensar a quien la requiere. Al concentrarse la protesta en el mismo centro donde se busca la alternativa terapéutica, el conflicto adquiere perfil de salud pública y no únicamente de gestión administrativa.
Para Hermosillo, los efectos rebasan el perímetro del hospital. La red de especialidad de la capital es de referencia para distintos municipios de Sonora, por lo que la postergación de cirugías, traslados o citas tiene alcances estatales. La cifra de más de 200 pacientes afectados convierte el asunto en un pendiente de la agenda sanitaria de la capital, en un estado que, en los últimos años, ha destinado recursos a la inversión en infraestructura hospitalaria y al equipamiento de sus unidades de salud.
El seguimiento institucional resulta indispensable en dos frentes: el abasto real de medicamentos e insumos y los tiempos de los tratamientos, cirugías y citas de especialidad. El reporte no recoge una postura oficial de la Secretaría de Salud de Sonora ni de la dirección del nosocomio, de modo que la respuesta institucional, con fechas, inventarios verificables y alternativas para los pacientes que requieren atención en otras unidades, es la parte que queda pendiente.
Los participantes subrayaron que un grupo reducido mantendrá la huelga de hambre para no afectar la salud del resto de los pacientes, una medida que busca contener el efecto de la medida en un servicio compartido. El ejercicio de ese derecho mantiene el foco en las condiciones de la atención y en la necesidad de que la respuesta llegue con resultados concretos para uno de los grupos más vulnerables de la población sonorense.
Con información de N+.
