La prolongada escasez de lluvias en la región centro de Sonora ha colocado a los productores pecuarios de Hermosillo en una situación crítica, con incrementos en los costos de operación que alcanzan hasta 60 por ciento respecto al ciclo anterior, según reportes de los propios afectados.
Los criadores de ganado bovino y otros animales de importancia económica en el municipio han tenido que recurrir a medidas emergentes para mantener la actividad productiva, ante la ausencia de pastizales naturales y la reducción de bordos y abrevaderos que dependen directamente del agua de lluvia.
Entre las principales estrategias implementadas por los productores se encuentran la adquisición de forraje en zonas con disponibilidad, el uso de pipas para el traslado de agua y la concentración de animales en áreas con mejores condiciones, lo cual implica gastos adicionales que han tensionado las finanzas del sector.
Las asociaciones ganaderas de la región han alertado que los meses de abril y mayo representan históricamente el periodo más complejo del año para la actividad, y las proyecciones meteorológicas no han ofrecido condiciones favorables para revertir el déficit hídrico en el corto plazo.
El impacto económico de esta situación se refleja no solo en los costos de producción, sino también en la valoración del ganado. Productores consultados señalan que la condición corporal de los animales se ha deteriorado, lo que podría traducirse en pérdidas económicas al momento de la comercialización si las condiciones climáticas no mejoran.
Hermanosillo concentra una de las actividades pecuarias más importantes del estado de Sonora, estado que se mantiene como uno de los principales productores de ganado bovino a nivel nacional. La zona rural del municipio alberga cientos de ranchos dedicados a la cría y engorda de ganado, actividad que sostiene economías familiares y genera empleos directos e indirectos en la región.
Las autoridades estatales han informado que mantienen monitoreo constante de la situación en las zonas rurales y que se evalúan posibles esquemas de apoyo para los productores afectados, aunque hasta el momento no se han detallado medidas concretas ni calendarios de implementación.
La temporada de lluvias en Sonora inicia tradicionalmente en el mes de julio, lo que significa que los productores enfrentan aún varios meses de condiciones adversas. Losvciclos de sequía no son nuevos para la región, sin embargo, losvcriadores advierten que la frecuencia e intensidad de estos fenómenos se ha incrementado en los últimos años, lo que obliga a replantear estrategias de manejo y resistencia a largo plazo.
Ante este panorama, losvcriadores hicieron un llamado a las autoridades para que se considere a Hermosillo dentro de los programas de apoyo federal y estatal orientados a la atención de emergencias agropecuarias, con el objetivo de evitar el abandono de la actividad y proteger el patrimonio de miles de familias sonorenses que dependen del sector primario.
Con información de El Sol de México.
