Hermosillo, Sonora. La capital sonorense conmemoró este 18 de mayo 326 años de historia desde la fundación de la antigua Santísima Trinidad del Pitiquín, asentamiento que con el paso de los siglos se convertiría en la ciudad que hoy es centro político, económico y cultural del estado.
Ignacio Lagarda Lagarda, cronista de la ciudad de Hermosillo, señaló que la fecha representa una oportunidad para reflexionar sobre los orígenes de la urbe y el legado cultural que persiste en la identidad de sus habitantes.
De acuerdo con el relato histórico documentado, la fundación ocurrió un 18 de mayo de 1700, jornada dedicada a la celebración de la Santísima Trinidad. En esa fecha, el alférez Juan Bautista de Escalante, el sacerdote jesuita Ádamo Gil y el jefe indígena pima Pedro Baricua llegaron al punto donde convergen los ríos Sonora y San Miguel, territorio que actualmente corresponde a la zona donde se ubica la presa Abelardo L. Rodríguez.
En ese sitio habitaban alrededor de un ciento de indígenas pimas que llevaban un modo de vida itinerante y que posteriormente fueron establecidos en la región, dando origen a la comunidad que eventualmente se transformaría en la capital de Sonora.
El nombre Pitiquín deriva de un vocablo en lengua pápago que hace referencia a la horqueta o confluencia de los ríos Sonora y San Miguel, característica geográfica que definió la ubicación del asentamiento original.
A lo largo de su historia, la actual capital de Sonora llevó diversos nombres: Presidio del Pitic, posteriormente Hacienda del Pitic y no fue sino hasta 1828 cuando recibió oficialmente el título de ciudad y adoptó el nombre de Hermosillo en honor al lieutenant general José María González de Hermosillo.
El cronista Lagarda Lagarda destacó que el conocimiento de estos antecedentes históricos permite a las actuales y futuras generaciones de hermosillenses fortalecer su sentido de pertenencia y mantener vivas las tradiciones y raíces que dieron forma a la ciudad.
Con información de Medios OBSON.
