La Fiscalía General de la República (FGR) atribuye a una organización delictiva vinculada a los hermanos Farías Laguna —detenidos por su presunta participación en una red de huachicol fiscal en aduanas del país— la muerte de tres elementos de la Secretaría de Marina y una exempleada de la propia Fiscalía en Colima.
En la solicitud de orden de aprehensión contra 14 personas procesadas por delincuencia organizada y contrabando, la FGR expone que la célula criminal recurría a métodos de extrema violencia para proteger sus operaciones, y que quienes intentaban denunciar el funcionamiento de la empresa criminal eran privados de la vida como mecanismo de intimidación y control.
Las víctimas identificadas son el contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcántar; Magali Janet Nava Ramos, auxiliar administrativa adscrita a la delegación de la FGR en Colima; el capitán de navío Abraham Jeremías Pérez Ramírez, y el capitán de navío Adrián Omar del Ángel Zúñiga.
La Fiscalía señala directamente a Manuel Roberto Farías Laguna, recluido en el penal de El Altiplano, y a Fernando Farías Laguna, detenido en Argentina para su extradición, como responsables de la muerte del contralmirante Guerrero Alcántar, quien había denunciado ante autoridades navales la existencia de la red de huachicol fiscal. La ejecución ocurrió en noviembre de 2024, cuando el militar conducía su vehículo en Manzanillo, Colima.
Según el expediente, Guerrero Alcántar envió una carta al entonces titular de la Secretaría de Marina en la que advirtió que los Farías Laguna controlaban designaciones de elementos navales para colocar personas de su confianza en aduanas estratégicas. Previo a su muerte, el contralmirante comunicó a personal de la Marina sus fechas y lugares de descanso, información que solo conocían elementos de esa dependencia.
En el caso de Magali Janet Nava Ramos, quien fue ejecutada en octubre de 2024, la Fiscalía indica que mantuvo una relación sentimental con un elemento naval cuya hermana trabajaba en la agencia aduanal de Colima. A través de esa cercanía, conoció el modus operandi de la red de contrabando de hidrocarburos, información que la colocó en situación de alto riesgo.
Las muertes de Guerrero Alcántar y Nava Ramos presentan el mismo patrón: uso de armas de fuego calibre 9 milímetros, participación de dos sujetos en motocicleta y apoyo de personas en un vehículo, lo que evidencia un operativo coordinado y profesional.
En septiembre de 2025, el capitán de navío Abraham Jeremías Pérez Ramírez fue localizado sin vida en instalaciones de la Unidad de Protección Portuaria de Altamira, Tamaulipas. Las investigaciones indican que recibía sobornos de 100 mil pesos por cada buque con hidrocarburo ilícito que ingresaba al recinto portuario de Tampico.
La Fiscalía detalla que las pesquisas confirman la operación permanente y jerárquica de esta estructura criminal, cuya peligrosidad radica en el uso sistemático de violencia letal para proteger el negocio ilícito y silenciar a quienes intentaban revelarla.
Con información de vanguardia.com.mx.
