El pasado 17 de mayo se commemoró el Día del Internet, una fecha instituida por la Organización de las Naciones Unidas para promover el acceso global a la red, visibilizar su impacto y reducir la brecha digital. En Sonora, donde la conectividad se ha convertido en una herramienta fundamental para el trabajo, la educación y la vida cotidiana, esta jornada sirve como recordatorio sobre la importancia de navegar de manera segura y consciente.
Desde las primeras conexiones domésticas a finales de los años noventa, cuando las familias compartían una línea telefónica para conectarse y consultar enciclopedias digitales, hasta las plataformas de comunicación actuales, el internet ha transformado radicalmente la forma en que los sonorenses se relacionan, trabajan y acceden a servicios.
La historia de la red se remonta a la Guerra Fría, cuando Estados Unidos creó la Advanced Research Projects Agency, conocida como ARPA, con el objetivo de desarrollar una red capaz de comunicar entre sí varias computadoras ubicadas en distintos puntos geográficos. En 1969 se logró conectar estos equipos, y a esa interconexión se le llamó ARPANET. Posteriormente, gracias a nuevas investigaciones, en 1989 se incorporaron tres recursos fundamentales: HTML, HTTP y un programa llamado navegador web. Para 1991, el internet dejó de ser una red cerrada y llegó al público general.
En la actualidad, el uso de plataformas digitales en México se ha extendido a prácticamente todos los sectores. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, la penetración de internet en los hogares mexicanos supera el 70 por ciento, lo que implica que millones de personas están expuestas diariamente a riesgos como el robo de datos personales, el fraude electrónico y otras amenazas cibernéticas.
La ciberseguridad existe para brindar herramientas, tecnologías y conocimientos sobre cómo navegar de manera más segura. No es necesario ser experto para reducir riesgos. Muchas veces son pequeños hábitos los que marcan la diferencia entre una navegación vulnerable y una protegida, señaló Mariana Gómez, especialista en temas digitales.
Entre las recomendaciones más prácticas se encuentran: pensar antes de aceptar todas las cookies en los sitios web, revisar y gestionar los permisos cada vez que se ingresa a una página, mantener actualizadas las aplicaciones y los dispositivos, ya que esas actualizaciones frecuentemente corrigen fallas de seguridad importantes. También resulta fundamental revisar los permisos invisibles, pues muchas aplicaciones acceden a la cámara, el micrófono, la ubicación o los archivos incluso cuando no están en uso directo.
Otro hábito relevante es revisar dónde se tienen sesiones activas, dado que es común dejar cuentas abiertas en dispositivos que ya no se utilizan. Cerrar sesiones en equipos compartidos o que ya no están en uso puede prevenir accesos no autorizados a información personal.
En Sonora, donde el gobierno estatal ha impulsado la digitalización de servicios públicos y la educación en línea, estas prácticas resultan particularmente pertinentes. La transición hacia un entorno digital más amplio requiere que la población cuente con herramientas suficientes para protegerse.
Construir un internet más libre y seguro es una responsabilidad compartida. Hablar de la red no solo implica reconocer todo lo que permite hacer, sino también asumir la responsabilidad de cómo se habita este espacio digital. Los esfuerzos por crear entornos en línea más seguros y humanos deben incluir el reconocimiento de las distintas formas de violencia que pueden manifestarse en el entorno digital.
Con información de El Heraldo de México.
