La colaboración abierta y efectiva de la presidenta Claudia Sheinbaum en temas migratorios, junto con lo que el presidente Donald Trump describió como “su elegante voz”, resultaron determinantes para evitar que México enfrentara medidas arancelarias unilaterales durante las negociaciones comerciales entre ambas naciones.
Esta revelación aparece en el libro Regime Change (Cambio de régimen), escrito por las periodistas Maggie Haberman y Jonathan Swan del New York Times, donde analizan el primer año del segundo mandato de Trump. La obra presenta a la mandataria mexicana como una interlocutora que respondió con acciones concretas a las peticiones de la administración estadounidense.
Entre los hallazgos más destacados del texto se encuentra el testimonio de Stephen Miller, influyente subjefe de asesores de la Casa Blanca y promotor de la política antiinmigrante del gobierno Trump. Según el libro, Miller reconoció públicamente que Sheinbaum ya había cumplido, o estaba cumpliendo, con todo lo solicitado en materia migratoria, por lo que no valía la pena incluir a México y Canadá en las medidas arancelarias.
La propia Sheinbaum habría transmitido este argumento directamente a Trump durante una llamada telefónica, donde advirtió que imponer aranceles a los socios norteamericanos un mes antes que a otras naciones tendría efectos económicos negativos y significativos para todas las partes involucradas.
En materia de seguridad y combate al narcotráfico, el libro destaca la postura firme de la presidenta mexicana. El secretario de Estado Marco Rubio reconoció el apoyo constante de Sheinbaum, así como la “línea roja” que la mandataria trazó respecto a cualquier petición de permitir acciones militares estadounidenses en territorio mexicano.
El texto señala que este tema representaba un punto particularmente delicado, dado que evocaba una dolorosa historia de intervenciones estadounidenses en México. Los autores del libro explican que cualquier propuesta de ese tipo habría avivado un intenso nacionalismo mexicano y podría haber comprometido la cooperación bilateral.
El libro también contextualiza la evolución de las relaciones bilaterales en materia de seguridad, recordando que las investigaciones sobre vínculos de funcionarios mexicanos con grupos delictivos no son un fenómeno nuevo, sino que pueden rastrearse al menos hasta 1985, tras el asesinato del agente antinarcóticos estadounidense Enrique Camarena.
Para Sonora, estado fronterizo con Estados Unidos, las decisiones de política migratoria y de seguridad tienen repercusiones directas. La capacidad del gobierno federal para mantener una relación operativa con Washington, sin comprometer la soberanía territorial, representa un factor relevante para la dinámica económica y social de la región.
Con información de El Heraldo de México.
