La ganadería mexicana enfrenta una contingencia que golpea directamente a los productores del país, aseguró Homero García de la Llata, presidente de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG), al solicitar al gobierno federal acciones emergentes que permitan estabilizar el sector pecuario nacional.
El líder ganadero explicó que mientras los pequeños y medianos productores reciben cada vez menos por su ganado, esa reducción no se traduce en beneficios proporcionales para las familias mexicanas que compran carne de res en los mercados.
“Desde la CNOG hacemos un llamado a las autoridades para impulsar acciones urgentes que permitan reabrir las exportaciones de ganado, fortalecer la vigilancia en la frontera sur, evitar una mayor presión sobre el mercado nacional, agilizar la movilización animal, reforzar la seguridad en las regiones productoras y abrir nuevos mercados internacionales”, dijo García de la Llata.
El representante del sector ganadero destacó que los productores siguen trabajando con responsabilidad para garantizar el abasto de carne, proteger el empleo rural y sostener una actividad fundamental para México. “Hoy más que nunca, el campo necesita decisiones oportunas que fortalezcan al productor y den certeza al sector”, agregó.
Entre las propuestas presentadas al gobierno federal destacan retomar la gestión con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) para la apertura gradual y segura de las exportaciones de ganado, con protocolos reforzados basados en la evaluación de riesgo ante la nueva realidad epidemiológica, incluidas las detecciones de Gusano Barrenador del Ganado en territorio estadounidense.
También se pidió reforzar la vigilancia en la frontera sur para detener el ingreso irregular de ganado centroamericano, así como frenar importaciones adicionales de carne de Brasil, manteniendo sin ampliación el cupo establecido y evitando nuevos mecanismos extraordinarios de importación mientras exista sobreoferta de ganado nacional.
Otras solicitudes incluyen agilizar los trámites de movilización animal simplificando procedimientos y reduciendo costos de certificación contra el Gusano Barrenador del Ganado, garantizar la seguridad pública en regiones donde la delincuencia afecta la comercialización, y gestionar la apertura de nuevos mercados internacionales para carne y ganado.
La CNOG recordó que desde mayo de 2025, cuando Estados Unidos cerró su frontera a la importación de carne mexicana, se han dejado de enviar 1.7 millones de cabezas de ganado, lo que representa una presión adicional de 580 mil toneladas de carne en el mercado nacional, de las cuales solo unas 100 mil toneladas pueden colocarse mediante exportaciones.
En Sonora, estado que se mantiene entre los principales productores pecuarios del país, la situación representa un reto adicional para los rancheros que dependen de la exportación de ganado en pie hacia Estados Unidos como parte fundamental de su economía regional.
La confederación enfatizó que los productores mexicanos actúan con responsabilidad ante esta contingencia al sostener la producción, el empleo rural y el abasto de carne de res, por lo que solicitó a las autoridades nacionales y estatales implementar las medidas necesarias dentro de su competencia para superar la crisis.
Con información de laverdad.com.mx.
