Miles de mariposas amarillas comenzaron a ser observadas en distintos puntos del cielo de Hermosillo durante los últimos días, generando sorpresa y admiración entre los sonorenses. El doctor Jorge Jiménez Canale, biólogo especializado, explicó que la aparición masiva de estos insectos no corresponde a una migración inusual, sino a un proceso natural detondo por las recientes lluvias del monzón en la región.
Según el especialista, la humedad generada por las precipitaciones favoreció el desarrollo acelerado de las crisálidas, lo que provocó que miles de ejemplares emergieran prácticamente de manera simultánea. “Ahorita, por las lluvias, prácticamente explota la vida aquí en el desierto de Sonora. Estas lluvias lo que hacen es acelerar la maduración de las crisálidas, que es lo que conocemos como la pupa de la mariposa, y lo que vemos son decenas de cientos de miles”, señaló el experto.
Jiménez Canale indicó que los ejemplares avistados corresponden principalmente a la mariposa amarilla mexicana, conocida científicamente como Eurema mexicana, así como a la especie Phybicene, llamada comúnmente mariposa azufre. Ambas especies son nativas del desierto sonorense y su presencia es característica de esta época del año.
“De manera natural, esta temporada es cuando las solemos ver, sobre todo en los meses de julio, cuando comienza el nacimiento. Los meses de agosto y septiembre son donde hay más avistamientos, precisamente porque son los meses de lluvias, cuando maduran y nacen”, agregó el biólogo. Lo que se observa actualmente representa una “explosión” particularmente intensa debido a las lluvias tan abundantes y la alta humedad registrada en la ciudad y sus alrededores.
Además de ser inofensivas para las personas, estas mariposas cumplen una función ecológica fundamental como polinizadoras del ecosistema desértico. Sin embargo, el especialista advirtió sobre los riesgos que enfrenta esta población. La pérdida de árboles nativos y el crecimiento urbano sin programas de reforestación afectan directamente su ciclo de vida, ya que dependen de especies vegetales propias de la región para su desarrollo.
“Lo más importante sería cuidar su ciclo biológico. Estas mariposas, que por cierto no causan ningún daño al ambiente, son especies nativas, no son introducidas. Se alimentan de néctar y ayudan a polinizar. Dependen de árboles nativos como el mezquite, palo verde, guayacán y palo fierro. Generalmente en este tipo de plantas es donde vamos a ver que van a estar presentes las orugas”, explicó el doctor Jiménez Canale.
El especialista añadió que este incremento en la actividad biológica también puede observarse en otros insectos e incluso en diversas especies de fauna silvestre de Sonora, ya que las lluvias aumentan la disponibilidad de alimento en el desierto. Este fenómeno, considerado normal dentro del ciclo ecológico del estado, ofrece a los hermosillenses la oportunidad de apreciar la riqueza natural de la región durante la temporada de monzón.
Con información de N+.
