El gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025 la designación de organizaciones criminales latinoamericanas como grupos terroristas extranjeros, una figura legal que permite aplicar sanciones financieras más severas y habilita el uso de la fuerza militar contra ellas.
De acuerdo con el Departamento de Estado, encabezado por el secretario Marco Rubio, en el primer mes del segundo mandato se firmó una designación múltiple contra ocho organizaciones vinculadas al narcotráfico y otros delitos. En los meses siguientes se sumaron otras cinco, sumando más de una decena de grupos de países como México, Venezuela, Guatemala y Ecuador, entre otros.
Como parte de esta estrategia, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han realizado desde septiembre de 2025 al menos 75 ataques militares contra presuntas embarcaciones de narcotráfico en el mar Caribe y el océano Pacífico, operaciones en las que han muerto al menos 227 personas, según reportes oficiales.
“El gobierno continuará utilizando todas las herramientas disponibles para proteger a nuestra nación e intereses de seguridad nacional, manteniendo las drogas ilícitas fuera de nuestras calles e interrumpiendo los flujos de ganancias que financian a los violentos narcoterroristas”, ha reiterado Rubio en múltiples ocasiones.
El gobierno de México, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, ha rechazado de manera categórica cualquier intervención militar estadounidense en territorio mexicano. La mandataria ha sostenido que la cooperación bilateral en materia de seguridad debe respetar la soberanía nacional y los principios de no intervención, y que las fuerzas armadas mexicanas son las únicas autorizadas para operar dentro del país.
Entre los grupos designados como terroristas extranjeros destacan varias organizaciones mexicanas, entre ellas el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Cárteles Unidos, el Cártel del Noreste y el Cártel del Golfo.
El Cártel de Sinaloa, una de las organizaciones de narcotráfico más antiguas y violentas de México, participa en la producción y distribución de fentanilo y metanfetamina, además de tráfico de armas, lavado de dinero y tráfico de personas, según un informe del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos. El Departamento de Estado señaló que el grupo “ha utilizado la violencia para asesinar, secuestrar e intimidar a civiles, funcionarios del gobierno y periodistas”.
El Cártel Jalisco Nueva Generación surgió en la década del 2010 de los restos del Cártel Milenio, ligado al Cártel de Sinaloa. Está involucrado en la producción y tráfico de metanfetamina y fentanilo, con conexiones con proveedores de precursores químicos en China, y controla puertos marítimos para la importación de productos químicos. Según el Departamento de Estado, ha realizado ataques contra militares y policías mexicanos con armamento de grado militar, ha utilizado drones para lanzar explosivos contra fuerzas del orden y ha asesinado o intentado asesinar a funcionarios del país.
Cárteles Unidos, formado en 2010 por el Cártel de Tepalcatepec, Los Viagras y otros grupos en la región de Tierra Caliente, en Michoacán, ha sido señalado por extorsionar a productores de aguacate, una de las industrias más dinámicas entre México y Estados Unidos.
El Cártel del Noreste, surgido tras la fragmentación de Los Zetas, opera principalmente en Nuevo Laredo, Tamaulipas, y el norte de Nuevo León. Es conocido por su extrema violencia, incluidas masacres y publicación de asesinatos en internet. El Cártel del Golfo, con casi un siglo de historia y actualmente fragmentado, mantiene operaciones en el noreste de México.
También fueron designados grupos de Venezuela, como el Tren de Aragua, nacido en una prisión de ese país y considerado la banda criminal más grande del territorio venezolano, con presencia en Colombia, Perú y Chile. La Mara Salvatrucha (MS-13), surgida en Los Ángeles en la década de 1980 a partir de inmigrantes salvadoreños, y otros grupos centroamericanos y sudamericanos completan la lista.
Expertos consultados al inicio de estas designaciones advirtieron que la figura de Organización Terrorista Extranjera abre la puerta a sanciones financieras más duras y a ramificaciones legales en Estados Unidos, además de que podría preceder al uso de la fuerza militar, como efectivamente ha ocurrido en los últimos meses en aguas internacionales.
Para Sonora y Hermosillo, la estrategia antinarcóticos de Estados Unidos y las designaciones de cárteles mexicanos tienen implicaciones directas en materia de seguridad fronteriza, flujo comercial y cooperación bilateral, dado el papel del estado como entidad clave en la frontera norte del país y como corredor logístico hacia el Pacífico.
Con información de CNN en Español.
