Un análisis de la consultoría política Integralia, difundido recientemente, documenta la transformación del sistema de partidos mexicano entre 1991 y 2024 con base en más de 464 millones de votos emitidos en doce ciclos electorales federales de diputaciones. El estudio describe tres etapas definidas: el ocaso de la hegemonía priista entre 1991 y 1997, una fase de competencia partidista de 2000 a 2012 y, a partir de 2015, la consolidación de Morena como fuerza mayoritaria en el Congreso de la Unión, respaldada por su alianza estratégica con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT).
El documento, presentado como una ‘mirada visual de la democracia mexicana’, examina los procesos electorales de diputaciones federales para identificar patrones en el comportamiento del electorado y en la composición del Congreso. Integralia parte de la premisa de que el voto es ‘un arma para ser libre y para decidir quiénes dirigen el destino de México’, y compara la competencia política con un partido de fútbol en el que los partidos son los equipos, las reglas son las leyes electorales y la ciudadanía cumple el papel de espectadora activa que ‘castiga, premia y reordena la competencia con su voto’.
El informe describe cómo el Partido Revolucionario Institucional (PRI) perdió por primera vez su hegemonía legislativa en las elecciones de 1997, aunque su caída más pronunciada se registró en 2018, en lo que el análisis denomina el ‘efecto López Obrador’. Aquel año, la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador, respaldada por la coalición integrada por Morena, PT y PVEM, llevó a la alianza oficialista a obtener bancadas reforzadas tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado de la República, modificando de manera profunda el equilibrio de poder en el país.
El Partido Acción Nacional (PAN) registró su mayor fortaleza electoral en el periodo comprendido entre 2000 y 2006, cuando logró los márgenes más amplios de diferencia frente al resto de las fuerzas políticas. Por su parte, el PRI, pese a su declive, conservó resultados competitivos en los comicios de 1991 y 2015. El extinto Partido de la Revolución Democrática (PRD) tuvo un papel protagónico en algunas legislaturas previas, hasta que su caudal electoral se diluyó y fue absorbido, en buena medida, por el crecimiento de Morena.
En la actualidad, seis fuerzas políticas tienen representación en las cámaras del Congreso de la Unión: Morena, PAN, PVEM, PRI, PT y Movimiento Ciudadano (MC). El análisis subraya que en 2024 Morena alcanzó su mayor respaldo en los 75 distritos electorales con mayor proporción de población hablante de lengua indígena, al obtener casi 45 por ciento de los votos. Un patrón similar se observó en los distritos donde habitan personas sin afiliación a servicios públicos de salud, lo que el estudio identifica como un indicador del perfil del electorado que respalda a la Cuarta Transformación.
El estudio retoma datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) para mostrar que la satisfacción de la población mexicana con su vida pasó de 67 por ciento en 2008 a 84 por ciento en 2020 y se mantuvo en 83 por ciento en 2024. En materia de seguridad, la percepción de la población como principal problema del país disminuyó de 50 por ciento en 2019 a 43 por ciento en 2023, una tendencia que el informe vincula con las estrategias de los gobiernos federal y locales en la materia.
En Sonora, entidad gobernada por Alfonso Durazo dentro de la Cuarta Transformación, la consolidación del movimiento encabezado por Morena se ha reflejado en el triunfo consecutivo en la gubernatura y en la presencia de la alianza 4T en la mayoría de los municipios, incluida la capital Hermosillo. El padrón sonorense se ha sumado al ciclo de gobiernos morenistas que el estudio de Integralia documenta a nivel nacional, con una base electoral que se amplió desde los comicios de 2018 y volvió a expresarse en las urnas durante 2024, cuando la coalición oficialista obtuvo resultados mayoritarios en la entidad.
Para los analistas consultados por Integralia, los datos sugieren que la transición democrática mexicana descrita en el informe sigue en marcha y que el país atraviesa una nueva etapa, caracterizada por la preeminencia de una fuerza política vinculada al proyecto de la Cuarta Transformación, aunque con márgenes de competencia que se mantienen abiertos en diversas entidades federativas y procesos locales.
Con información de El Universal.
