Una intensa tormenta registrada este miércoles volvió a poner a prueba la infraestructura pluvial de Hermosillo. La lluvia extraordinaria provocó el desbordamiento de al menos un arroyo, el arrastre de una unidad vehicular con una persona a bordo y el cierre temporal del bulevar Manuel J. Navarrete, además de encharcamientos de consideración en colonias del norte y poniente de la capital sonorense.
El episodio más delicado ocurrió en el cruce del bulevar Quintero Arce y Luis Encinas, conocido como Colosio, donde la corriente generada por la acumulación de agua arrastró un vehículo. Elementos del Cuerpo de Bomberos de Hermosillo se movilizaron al sitio y el tripulante logró salir por sus propios medios, sin que se reportaran lesionados de gravedad ni personas trasladadas a algún hospital.
La fuerza del agua también obligó a cerrar por completo la circulación sobre el bulevar Navarrete, en el tramo comprendido entre San Bernardino y Quintero Arce. En ese punto, la acumulación alcanzó cerca de un metro de profundidad, lo que volvió intransitable la vialidad durante varias horas y generó congestionamiento en vialidades alternas utilizadas como desvío provisional.
En la colonia El Sahuaro, el arroyo que cruza las calles Juan de Dios Bojórquez y Saturnino Campoy se salió de su cauce habitual. Personal de Bomberos y de la Coordinación Municipal de Protección Civil recorrieron la zona para verificar si el agua había ingresado a viviendas, mientras vecinos reportaron encharcamientos en calles secundarias, daños menores en patios y acumulación de lodo en accesos principales.
El sistema de drenaje pluvial también presentó afectaciones en otros puntos de la ciudad. Se registraron coladeras desbordadas en la colonia Revolución, sector 1, donde el agua anegó cruces peatonales, accesos a domicilios y cocheras. En el fraccionamiento Puerta Grande, residentes dieron a conocer encharcamientos prolongados que dificultaron la salida y entrada de vehículos durante el resto de la jornada.
Ante la magnitud de la contingencia, el Gobierno Municipal de Hermosillo y el Gobierno de Sonora, encabezado por el gobernador Alfonso Durazo, mantuvieron comunicación directa para activar los protocolos de atención a emergencias. La instrucción fue desplegar cuadrillas de servicios públicos para limpieza de vialidades, apoyo a automovilistas varados y revisión de posibles daños en estructuras, en línea con la estrategia estatal de protección civil que prioriza la salvaguarda de las familias sonorenses.
Como medida preventiva, las autoridades hicieron un llamado a la población para evitar circular por calles inundadas, arroyos y pasos a desnivel; no intentar cruzar vados ni arrastrar por cuenta propia vehículos atascados; retirar basura y residuos de las coladeras cercanas a los domicilios; y reportar cualquier emergencia al número 911.
El cierre del Navarrete y los encharcamientos en colonias del poniente y norte obligaron a modificar rutas del transporte público y a retrasar el inicio de actividades en comercios y planteles escolares cercanos a las zonas afectadas. Conductores optaron por vialidades alternas como el bulevar Luis Encinas y la calle Veracruz, donde el flujo vehicular se volvió particularmente intenso durante la tarde. Hasta el cierre de esta edición, cuadrillas municipales continuaban laborando para restablecer la circulación en los puntos más comprometidos.
La temporada de lluvias en el desierto sonorense concentra sus mayores acumulados entre julio y septiembre, periodo en el que las tormentas monzónicas descargan en pocas horas el equivalente a semanas de precipitación. Estos eventos han puesto en repetidas ocasiones a prueba los sistemas de drenaje de Hermosillo, una ciudad que creció bajo un esquema hidráulico pensado originalmente para un clima más seco y que durante los últimos años ha sido objeto de obras de mejora en colectores y desagües.
Con información de SonoraPresente.
