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La presidenta Claudia Sheinbaum anunció una inversión federal de 14 mil 500 millones de pesos, a través de la Comisión Nacional del Agua, para ampliar y garantizar el abasto de agua potable de calidad en la Zona Metropolitana de Guadalajara. El anuncio, presentado en la conferencia matutina, contempla la construcción del acueducto Chapala-Guadalajara, de 42 kilómetros, con 9 mil 300 millones de pesos, y del acueducto Calderón-San Gaspar, de 31 kilómetros, además de la ampliación de la planta potabilizadora de San Gaspar, con 5 mil 200 millones. Jalisco aportará 10 mil 200 millones de pesos. El plan se plantea sin endeudamiento, privatización ni aumento de las tarifas de agua.
El financiamiento federal provendrá de los ahorros generados en otros proyectos de la Conagua y de la reorientación de recursos fiscales durante 2027 y 2028, de acuerdo con la presidenta. Las obras se ejecutarán como parte del trabajo conjunto con el Gobierno de Jalisco. Los 10 mil 200 millones de pesos estatales provendrán de ajustes presupuestales. De ese monto, 7 mil 500 millones se dirigirán a la renovación de la planta potabilizadora número 1 Miravalle. La primera fase quedará lista en seis meses y las tres fases completas, en dos años. El programa estatal también contempla el saneamiento del canal y la presa Las Pintas, la reparación de colectores y la construcción de una red nueva. Jalisco también recuperó la planta potabilizadora número 4 en Toluquilla, conocida como Los Agaves, que había sido privatizada en 2012.
Efraín Morales López, director general de la Conagua, detalló que la Zona Metropolitana de Guadalajara se abastece actualmente mediante tres fuentes: el Sistema Zapotillo-San Gaspar aporta 22 por ciento, el lago de Chapala 50 por ciento y los pozos 28 por ciento. En el tramo de la presa La Calera a Las Pintas se registran contaminantes y descargas domiciliarias, industriales y municipales, además de tiraderos de basura. La antiguedad de la planta de Miravalle y esos factores reducen su capacidad para potabilizar el agua en las condiciones actuales, por lo que se contempla una inversión adicional en conducción y tratamiento.
El acueducto Chapala-Guadalajara recorrerá 42 kilómetros, desde la planta de bombeo de Santa Cruz hasta el tanque del Cerro del Cuatro, y tendrá una capacidad de conducción de hasta 8 mil litros por segundo. El acueducto Calderón-San Gaspar tendrá 31 kilómetros y podrá conducir 3 mil 500 litros por segundo. Junto con la ampliación de San Gaspar, la combinación permitirá elevar el suministro en 1 mil 200 litros por segundo. La operación y el mantenimiento de la infraestructura seguirán a cargo del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Jalisco, conocido como SIAPA. El Gobierno federal señaló que esta alternativa evita contratar deuda de hasta 56 mil millones de pesos.
El paquete incluye, además, el ordenamiento de descargas en la zona metropolitana. Durante este año concluirán colectores estratégicos y se han identificado 150 descargas irregulares, de las cuales 80 fueron clausuradas. El avance vincula la disponibilidad de agua con el saneamiento y la vigilancia de las actividades que afectan la calidad del recurso. También resume una prioridad de la política hidráulica federal: ejecutar obras de gran escala con recursos públicos, coordinación entre los distintos niveles de gobierno y continuidad de la operación a cargo del organismo operador.
Relevancia para Hermosillo y Sonora
El caso de Guadalajara ofrece a Hermosillo y Sonora una referencia sobre cómo financiar infraestructura crítica. El esquema combina inversión federal, aportación estatal y operación municipal, en lugar de trasladar el costo a endeudamiento, privatización o aumento de tarifas. En una región donde Hermosillo atiende su abasto principalmente mediante extracción subterránea, el modelo permite comparar la coordinación de la captación, el tratamiento, las redes de distribución, el control de fugas y la capacidad administrativa. También coloca la coordinación institucional como un factor central para que los recursos se orienten a obras prioritarias y los organismos operadores asuman el mantenimiento. La separación entre inversión, construcción y operación ofrece otro criterio para revisar quién asume cada etapa y cómo se rinden cuentas.
El anuncio también ofrece elementos para el seguimiento de la agenda del agua en Sonora. El calendario de ejecución de 2027 y 2028 permitirá observar si las obras avanzan conforme a los compromisos, si la renovación de la red reduce pérdidas y si el suministro adicional llega a los hogares sin incremento en las tarifas. Para Hermosillo, estos puntos pueden servir como referencia al revisar programas de inversión, nuevas fuentes de captación y la modernización de plantas y redes. El alcance del proyecto sigue concentrado en la Zona Metropolitana de Guadalajara, pero el modelo de financiamiento y la coordinación entre los tres niveles de gobierno ofrecen un marco para el análisis de la agenda regional del agua.
Con información de Gob MX.
