Bomberos de Hermosillo realizó este martes un rescate vertical para atender a un trabajador que cayó de aproximadamente cinco metros mientras ejecutaba labores de mantenimiento en un colegio particular de la colonia Pitic. El accidente ocurrió alrededor de las 9:50, en un plantel ubicado en el cruce de las calles Justo Sierra y Juan G. Cabral, informó el encargado de turno del Departamento de Bomberos, Jesús Alberto García Fraijo. El hombre, de unos 35 años, permaneció consciente durante las maniobras de rescate.
De acuerdo con el reporte, el trabajador se encontraba en el segundo piso de uno de los edificios del plantel y realizaba trabajos relacionados con unas lámparas. En ese momento, resbaló y perdió la altura. La caída se prolongó hasta el techo de otro edificio, según el relato de los rescatistas. El informe describe el trayecto con una distancia aproximada de cinco metros, aunque no precisa la superficie de impacto ni los materiales que rodeaban el área de trabajo. La escuela tampoco fue identificada en la información compartida.
Al llegar al lugar, el personal de bomberos localizó al trabajador y evaluó su estado. García Fraijo señaló que el hombre se encontraba consciente al momento de ser rescatado. En la atención inicial se identificaron probables fracturas en las rodillas y en el tobillo izquierdo. Después de las maniobras de descenso, el trabajador fue entregado a los paramédicos de un servicio particular, que se encargaron de trasladarlo a un hospital. La información publicada no indica el nombre del centro hospitalario ni precisa si los estudios médicos confirmaron las fracturas.
La emergencia requirió una operación de rescate vertical para poner al hombre a salvo y descenderlo de manera segura. Las maniobras se realizaron ante la caída de cinco metros y la presencia de dos edificios vecinos, con el techo de uno de ellos como punto de llegada. En una intervención de este tipo, el equipo de rescate debe estabilizar a la persona, controlar el descenso y evitar una segunda caída mientras llega la atención médica. García Fraijo confirmó que el descenso se efectuó de manera segura y que el trabajador fue entregado a los paramédicos una vez que estuvo en el suelo.
El encargado de turno del Departamento de Bomberos declaró: “Atendimos a una persona de aproximadamente 35 años, cayó de una altura de cinco metros, tuvo una fractura y presenta una probable fractura en las rodillas”. Esta declaración confirma las dimensiones del incidente y la respuesta inicial aplicada en el lugar. El reporte no atribuye el accidente a una falla específica de las instalaciones ni da detalles sobre las condiciones del trabajo o los equipos empleados. Tampoco informa si el colegio levantó un reporte interno o si una autoridad laboral intervino para revisar las circunstancias.
La prevención de caídas de altura en edificios educativos y lugares de trabajo contempla la identificación de las zonas donde se instalarán o repararán lámparas, la revisión de escaleras, plataformas y líneas de vida, y el uso de sistemas de detención de caídas cuando la tarea lo requiere. La coordinación entre la empresa contratista y la administración del inmueble permite compartir información sobre el área de trabajo, delimitar riesgos y mantener rutas de rescate despejadas. Los protocolos de emergencia deben considerar cómo solicitar apoyo, activar al personal de salud y recibir a los servicios de atención prehospitalaria. En una caída entre edificios, la superficie inferior y la estructura cercana modifican el punto de impacto y dificultan el acceso. Por ello, el tiempo de respuesta y la comunicación entre la empresa, el personal de mantenimiento y el cuerpo de bomberos forman parte de la atención inicial. La información disponible no permite determinar si se emplearon todas estas medidas ni atribuir el accidente a una omisión específica.
Para Hermosillo, el caso deja dos frentes de seguimiento: la evolución médica del trabajador y la revisión administrativa de las condiciones en que se realizaba el mantenimiento. El reporte no respondió si la escuela o la empresa contratista abrió un reporte interno, si hubo una investigación del accidente por parte de la autoridad correspondiente o si los protocolos de seguridad fueron evaluados después del evento. Tampoco especificó el tipo de lámparas, el acceso utilizado ni las circunstancias que provocaron el resbalón. Estos datos son relevantes para establecer si se tratara de un accidente aislado o de condiciones que requieren corrección. En el contexto regional, la respuesta del Departamento de Bomberos mostró la capacidad de los equipos locales para atender un rescate con acceso vertical y trasladar al herido a atención médica. Mantener la coordinación entre instituciones educativas, contratistas y cuerpos de seguridad pública forma parte de reducir riesgos en las tareas de mantenimiento y mejorar la respuesta ante un accidente.
Con información de N+.
