Hermosillo, Sonora. Durante 2025 y prácticamente todo el año en curso se han registrado cierres de comercios en Sonora, con un promedio estimado de dos o tres negocios que dejan de operar cada semana. La cifra, compartida por Martín Salazar Zazueta, presidente de la Federación de Cámaras de Comercio en Sonora, refleja la presión que atraviesan los pequeños comercios. Los cierres se relacionan con el aumento de gastos operativos, especialmente renta, energía y nómina, y tienen un efecto directo en el empleo formal y en la economía de los hogares sonorenses.
De acuerdo con el dirigente empresarial, la reducción de actividad también se observa en la baja de empleados y de patrones registrados ante el Seguro Social. El dato de dos o tres cierres semanales es una estimación de la cámara y no un conteo oficial de bajas en todo el territorio. No obstante, la coincidencia entre los cierres y el menor registro de puestos de trabajo refuerza la señal de que el problema tiene alcance sobre la economía formal. La preocupación reside en la frecuencia con la que se repite y en su impacto sobre los comercios que todavía operan.
El peso de los gastos fijos explica la principal presión. El alquiler de los locales, la energía y la nómina forman parte de los costos que cada negocio debe cubrir. Durante los meses más cálidos, el calor aumenta el consumo eléctrico, especialmente en establecimientos que necesitan enfriamiento para proteger productos, trabajadores y equipos. El aumento de salarios previsto para el próximo año añade otro factor a la ecuación. Renta, energía y mano de obra son gastos que no pueden posponerse, por lo que su incremento reduce el margen disponible para ampliar la operación, conservar personal y fortalecer la competitividad.
Para evitar el cierre, varios propietarios se han visto obligados a trasladar sus negocios a lugares con una renta más baja o a reducir el número de empleados. Estas medidas permiten conservar la actividad bajo una estructura menor, pero también muestran qué tan limitado es el margen para crecer. En el caso de las reducciones de personal, la supervivencia del negocio coincide con la pérdida de empleos formales. La reacción de los comercios es, por tanto, defensiva: protege la continuidad y una parte del ingreso familiar, mientras limita las contrataciones nuevas y la expansión del consumo local. Estos efectos se acumulan en los barrios donde la actividad comercial tiene mayor presencia.
Algunos de los negocios que cierran no desaparecen por completo del mercado. En cambio, sus propietarios pasan a vender mediante redes sociales o desde sus viviendas, y su actividad se vuelve informal. Ese camino permite generar ingresos, pero fuera del marco formal que sostiene los empleos registrados, el historial empresarial y el crecimiento de los comercios como empresas. El cambio no significa que la demanda se pierda por completo; modifica la forma en que se atiende y reduce las oportunidades de contratación formal. Para Hermosillo, esta transición significa menos vacantes, menor actividad empresarial visible y una presión adicional sobre las familias que dependen del comercio local.
La implicación regional es relevante porque el comercio crea empleos directos y sostiene el ingreso de los hogares, además de favorecer la circulación de productos y servicios en Hermosillo y otros municipios de Sonora. Cuando un establecimiento suspende sus operaciones, la pérdida no se limita al local: también se reducen puestos de trabajo, opportunities de contratación y ventas en losIRS? No. This must be Spanish only. Need finish. Let’s write clean paragraph. Also the prior content count likely 560, paragraph around 170. Need avoid accidental weird.
Con información de N+.
