Los gobiernos de México y Perú alcanzaron este 7 de agosto un acuerdo para restablecer sus relaciones diplomáticas, tras varios meses de tensión originada por el otorgamiento de asilo diplomático a la exprimera ministra peruana Betssy Chávez. El anuncio se realizó mediante un comunicado conjunto entre la Secretaría de Relaciones Exteriores de México y el Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú.
En el documento, ambas naciones remarcaron los “históricos lazos de hermandad, amistad y cooperación” que unen a ambos países sudamericanos con México. Los gobiernos reafirmaron su compromiso con el respeto al derecho internacional y a los principios de la Carta de las Naciones Unidas.
El restablecimiento de relaciones ocurre en paralelo con la partida de Betssy Chávez hacia territorio mexicano. El diplomático Carlos Espá, ministro de Relaciones Exteriores del Perú, confirmó que se otorgó el salvoconducto correspondiente. “Aproximadamente a la medianoche salió del país. En lo que a mí respecta, ella está en buenas condiciones de salud”, declaró el funcionario peruano.
La crisis diplomática se generó a finales de 2024, cuando Perú decidió romper relaciones con México tras el otorgamiento de asilo a la exfuncionaria. Las autoridades mexicanas explicaron entonces que la decisión de conceder el refugio se tomó “al amparo del artículo 11 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”, tras una evaluación minuciosa y en cumplimiento de la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político.
México argumentó que el asilo fue concedido conforme a la Convención sobre Asilo Diplomático de 1954, conocida como Convención de Caracas, de la que ambos países son parte. Según este instrumento internacional, el Estado asilante es el único facultado para calificar la naturaleza de la persecución del solicitante.
El gobierno mexicano sostuvo que el otorgamiento de asilo “no puede ser considerado un acto inamistoso por ningún otro Estado”, posición que fue respaldada por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas. Además, rechazó la decisión peruana como “excesiva y desproporcionada frente a un acto legítimo de México y apegado a derecho internacional”.
Con este acuerdo, se abre un nuevo capítulo en la relación bilateral entre ambas naciones, que comparten tradiciones culturales y vínculos históricos que ambas partes se comprometieron a preservar y fortalecer.
Con información de El Universal.
