Más de 7,000 trabajadores y jubilados del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) marcharon este martes por la Ciudad de México para exigir un aumento salarial del 10% y mejores condiciones laborales en el sistema de salud pública. La movilización, de carácter nacional, fue replicada en al menos 17 estados, entre ellos Puebla, Oaxaca, Estado de México, Chiapas, Morelos, Zacatecas, Jalisco y Michoacán, en una jornada que refleja el malestar acumulado en distintas regiones del país.
La marcha arrancó poco antes de las 16:00 horas a las afueras del Centro Médico Nacional Siglo XXI, donde miles de manifestantes —médicos, enfermeras, personal administrativo y jubilados— se concentraron con pancartas, sombrillas y uniformes para emprender el recorrido por distintas vialidades con rumbo a las oficinas centrales del IMSS, ubicadas en Paseo de la Reforma número 476. El trayecto se desarrolló en un ambiente pacífico, sin incidentes mayores reportados por las autoridades capitalinas.
Al arribar a las oficinas centrales, las y los asistentes leyeron un manifiesto nacional “por la Defensa de la Salud, el Trabajo y la Seguridad Social”, en el que detallaron las principales carencias que, dijeron, enfrenta el instituto. Entre las consignas que corearon a lo largo del trayecto se escucharon: “¡Salario justo, retiro digno!” y “¡No te vayas a enfermar porque no hay material!”.
Las y los trabajadores señalaron que atender a más derechohabientes en menos tiempo deteriora tanto sus condiciones laborales como la calidad y oportunidad de los servicios médicos. “Consideramos que el problema no debe resolverse únicamente aumentando la productividad, sino destinando más recursos económicos, contratando personal y mejorando la infraestructura hospitalaria”, plantearon en el documento leído frente a la sede del IMSS.
El pliego petitorio contempla un incremento salarial del 10%, superior al 6.8% propuesto en la mesa de negociación, cuya revisión será sometida a consulta el próximo 14 de octubre en las distintas secciones sindicales del país. También demanda la destitución del secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), Rafael Olivos Hernández, y la convocatoria a un Congreso Nacional Extraordinario para renovar la dirigencia sindical.
Entre las exigencias también se incluyen el abasto suficiente de medicamentos, equipo médico e insumos; la contratación de personal para garantizar atención oportuna y de calidad; un régimen de jubilaciones y pensiones sin intermediarios financieros; la eliminación de la llamada “ley mordaza” que, según los inconformes, limita la libre expresión de los trabajadores; un presupuesto al sector salud equivalente al menos al 7% del Producto Interno Bruto (PIB), y reformas a la Ley del Seguro Social que aseguren su viabilidad financiera de largo plazo.
El movimiento se desarrolla en paralelo a la estrategia de la actual administración federal para fortalecer el sistema de salud, que incluye programas como IMSS-Bienestar, la federalización de los servicios de salud y la compra consolidada de medicamentos, impulsada desde el gabinete federal con el objetivo de reducir el desabasto en clínicas y hospitales de todo el país. En Sonora, representaciones sindicales de Hermosillo, Ciudad Obregón, Guaymas y Nogales han planteado en meses recientes preocupaciones similares sobre el abasto de insumos y la cobertura de plazas, por lo que el desenlace de la consulta del 14 de octubre y la respuesta institucional serán seguidos de cerca por las secciones locales del IMSS en la entidad.
El Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social, con más de 400,000 agremiados en todo el país, es una de las organizaciones gremiales más grandes de México y forma parte de la estructura de negociación laboral más relevante del sector público federal. La actual dirigencia enfrenta señalamientos internos por la falta de resultados en las mesas de negociación salarial y de prestaciones, en un contexto donde la base trabajadora exige una conducción sindical que priorice las demandas de base, mayor apertura y rendición de cuentas en el manejo de las cuotas obrero-patronales que sostienen al instituto.
Con información de El Economista.
