Vigilantes del Transporte propuso en Hermosillo que las tarjetas de prepago destinadas a usuarios de tarifa general se adquieran sin proporcionar datos personales. La organización, representada por Alfonso López Villa, también solicitó ampliar los puntos de venta más allá de las tiendas de conveniencia e incorporar otros establecimientos comerciales. El objetivo es facilitar el acceso al transporte público para residentes y visitantes, sin cancelar el cobro electrónico ni los beneficios dirigidos a quienes reciben tarifas preferenciales.
La propuesta no se opone a la modernización del sistema de cobro. Para la organización, la clave está en distinguir entre la tarjeta de prepago de acceso general y el registro necesario para aplicar descuentos, subsidios o beneficios. López Villa precisó que estudiantes, adultos mayores y personas con discapacidad sí requieren entregar información personal, pues estos datos permiten comprobar los programas correspondientes. En el esquema propuesto, esa validación se conserva únicamente para quienes dependen de una tarifa preferencial. Así, se busca que el sistema electrónico conserve sus ventajas sin convertir el registro general en una condición obligatoria para comprar saldo.
El argumento central es que una persona que visita Hermosillo y necesita utilizar el transporte público no siempre conoce el funcionamiento del sistema ni encuentra un módulo disponible para tramitar su registro. De acuerdo con López Villa, esa barrera puede desalentar el uso del servicio y obligar a recurrir a opciones de mayor costo. La tarjeta comprada sin registro personal evitaría esa dependencia de horarios y disponibilidad de módulos, especialmente durante transferencias imprevistas. Para el sector turístico y para quienes llegan por trabajo o escala, una alternativa de compra inmediata ampliaría las opciones de movilidad al llegar a la ciudad.
El planteamiento no es nuevo. Desde 2011, cuando comenzó la credencialización mediante Bus Sonora, Vigilantes del Transporte ha solicitado separar el acceso general del registro de los usuarios que reciben tarifas preferenciales. La organización sostiene que su petición no modificaría los mecanismos de identificación de estudiantes, adultos mayores y personas con discapacidad. López Villa recordó que, hasta ahora, no se había obtenido una respuesta favorable a ese pedimento, por lo que la propuesta vuelve a colocar el asunto sobre la mesa del sistema de transporte de Hermosillo. La diferencia, explican, reside en que una tarjeta de saldo no requiere comprobar al beneficiario, mientras que la identificación sí protege el acceso a descuentos.
Ampliar los puntos de venta constituye el segundo eje de la propuesta. En lugar de limitar la distribución a las tiendas de conveniencia que actualmente participan, la organización considera incorporar otros establecimientos comerciales. De esa manera, la compra de tarjetas sería más accesible en distintos puntos de la ciudad y podría evitar desplazamientos adicionales. Para los pequeños y medianos comercios de Hermosillo, la distribución representaría una oportunidad para diversificar productos y servicios, al tiempo que acercaría el sistema de transporte a más lugares de uso cotidiano. El cambio se concentra en la forma de adquirir la tarjeta y no sustituye las reglas de operación del servicio.
Desde la perspectiva de la movilidad, el cambio propuesto busca reducir barreras de acceso sin abandonar la tecnología de cobro. La tarjeta de prepago mantendría la forma de pagar viajes por anticipado, mientras que el registro se reservaría para los programas con beneficios. El argumento de la organización añade que pedir datos que no son indispensables para cobrar la tarifa general puede volver más complejo un trámite sencillo. Al dividir los mecanismos, los usuarios frecuentes podrían conservar su identificación cuando corresponda y los visitantes no necesitarían completar un trámite para cada tarjeta, mientras que el sistema de cobro continuaría operando con el mismo esquema para las tarifas preferenciales.
Para Hermosillo y Sonora, la eventual aplicación de esta propuesta tendría efectos directos en la forma de desplazarse por la ciudad y en la operación de pequeños comercios. Una tarjeta disponible sin registro facilitaría el uso del transporte público por parte de visitantes y personas con necesidades urgentes, además de ampliar la red comercial para la distribución de tarjetas. La información publicada no incluye una respuesta de las autoridades, por lo que queda por determinarse si la medida será incorporada y bajo qué condiciones. En un sistema que conecta a residentes, trabajadores, estudiantes y turistas, el equilibrio entre accesibilidad, tratamiento de datos y control de subsidios será clave para evaluar la propuesta. La región tendría así un mecanismo más accesible para los usuarios generales, con la posibilidad de fortalecer el comercio local y reducir obstáculos para quienes necesitan pagar un viaje con rapidez.
Con información de Expreso.
