En Hermosillo, el acoso escolar o bullying se ha consolidado como uno de los principales motivos de atención psicológica entre niñas, niños y adolescentes que reciben terapia, informaron especialistas en salud mental de la ciudad.
Las situaciones que enfrentan los menores en el entorno escolar —desde burlas y aislamiento hasta actos de discriminación— generan afectaciones significativas en su bienestar emocional y pueden derivar en ansiedad, depresión y otras condiciones que requieren intervención profesional.
Olimpia Salazar Serrano, responsable del Centro de Atención Telefónica de Intervención en Crisis (CATIC) de la Universidad de Sonora, señaló que estas problemáticas también se presentan en el nivel universitario, sobre todo entre estudiantes con alguna desventaja intelectual, de desarrollo, discapacidad o pertenencia a grupos minoritarios.
«En el menor de edad es uno de los temas más frecuentes y se manifiesta en la forma en la que reaccionan en diferentes áreas: lo que sienten, sus síntomas y conductas, como dejar de querer ir a la escuela. Recordemos que se trata de conductas agresivas intencionadas y repetidas, que generalmente ocurren sin una causa aparente», describió la especialista.
Por su parte, la psicóloga Yolanda Ramírez coincidió en que muchos niños y adolescentes que llegan a consulta lo hacen por desenvolverse en entornos adversos, tanto en el ámbito familiar como educativo. Detalló que suele registrarse un incremento en las atenciones al inicio de cada ciclo escolar, debido a la llegada de nuevos compañeros, cambios de entorno y la adaptación a lo desconocido.
«Generalmente no lo identifican tal cual, porque son conductas muy normalizadas, como las burlas, las bromas pesadas o el aislamiento, que pueden parecer simples, sobre todo desde la perspectiva de los padres», señaló Ramírez.
En recorridos realizados por esta redacción en las inmediaciones de escuelas de Hermosillo, padres de familia y jóvenes compartieron sus experiencias y propuestas frente a esta problemática. Marisela, quien recogía a su hijo de una primaria, consideró que la educación en casa es fundamental para prevenir estos comportamientos.
«Está muy mal, porque por eso pueden pasar los niños a hacer algo contra ellos, porque no aguantan que les hagan burla. Pienso que uno como padre tiene que enseñarles, platicar mucho con ellos, para que ellos aprendan a no burlarse de ningún niño», expresó.
Francisca, quien relató haber sufrido bullying durante su infancia, enfatizó la importancia de que los menores mantengan cercanía con sus padres, maestros y autoridades escolares para evitar que las situaciones escalen.
«Los chamacos se pueden quitar la vida, se sienten mal, porque estás feo, estás gordo, discriminaciones. Yo pasé una experiencia muy fea en mi niñez y te hace sentir mal. Uno debe acercarse a los padres de familia, a los maestros, y si no hacen caso, ir a las autoridades para que no pase a mayores», compartió.
Leonardo, estudiante de preparatoria, señaló que el acoso escolar no es únicamente un problema entre alumnos, sino que también se relaciona con omisiones de autoridades educativas.
«Hay escuelas que tienen cámaras y no las usan, y por no usarlas permiten el bullying, que haya insultos e incluso golpes y no hacen nada al respecto», cuestionó.
La detección oportuna y la intervención inmediata por parte de docentes y directivos escolares son pasos esenciales para romper el ciclo de violencia entre pares y garantizar entornos educativos seguros para la comunidad estudiantil de Hermosillo.
Con información de Proyecto Puente.
