El autotransporte de carga en México enfrenta un momento decisive donde la seguridad en carretera y la eficiencia regulatoria se vuelven determinantes para su continuidad. Garantizar que las unidades lleguen a su destino, reducir riesgos en ruta y mejorar las condiciones operativas constituye ya no solo un objetivo del sector, sino una necesidad para sostener la competitividad económica del país.
«No podemos hablar de competitividad económica sin garantizar que cada unidad que transita por nuestras carreteras lo haga con certeza de que su destino será protegido», afirmó Julio César Sánchez Amaya, titular de Permisos del Sistema de Control de Exportaciones y responsable del Sector Seguridad de Transporte de la Secretaría de Economía.
En paralelo, el reto regulatorio y operativo también se mantiene en la agenda. La digitalización de trámites, la modernización del parque vehicular y el fortalecimiento de la supervisión en pesos, dimensiones e identificación de unidades forman parte de las acciones que buscan hacer más eficiente al sector, de acuerdo con Luis Ruiz Hernández, titular de la Dirección General de Autotransporte Federal (DGAF).
Este planteamiento se dio en el marco de la toma de protesta de la nueva Mesa Directiva de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar) en el Estado de México, donde autoridades y representantes del gremio coincidieron en la necesidad de fortalecer las condiciones de operación en una de las entidades clave para la movilidad de mercancías a nivel nacional.
El tamaño del desafío lo explica. El autotransporte de carga traslada más de 570 millones de toneladas al año y aporta cerca del 5.9% del Producto Interno Bruto nacional, consolidándose como uno de los principales motores de la economía, detalla Ruiz Hernández.
En el caso del Estado de México, la presión operativa es aún mayor. La entidad concentra más de 101 mil unidades de autotransporte federal, de las cuales alrededor del 84% son de carga, lo que la posiciona como un nodo estratégico para la distribución a nivel nacional.
Frente a este escenario, la coordinación entre autoridades y sector privado se profila como la principal vía para atender los retos. Desde la DGAF se destacó que el trabajo conjunto con Canacar se mantiene a través de mesas permanentes, donde se revisan y ajustan temas clave para la operación.
Entre ellos, el impulso a paradores de servicio, la capacitación de operadores y el fortalecimiento del marco regulatorio, con el objetivo de mejorar la seguridad, eficiencia y competitividad del autotransporte en el país, explicó el funcionario.
En Sonora, este contexto adquiere relevancia particular pues la entidad es punto clave en las rutas de comercio internacional hacia Estados Unidos, particularmente a través del puerto fronterizo de Nogales. Los retos de seguridad y regulación que enfrenta el autotransporte de carga a nivel nacional tienen efectos directos en la operación logística sonorense, donde miles de unidades cruzan diariamente cargamentos de mercancías diversas hacia el vecino país del norte.
Así, el arranque de la nueva dirigencia estatal de Canacar se da en un entorno donde los desafíos están claramente definidos y la exigencia no solo pasa por representar al gremio, sino por incidir en las condiciones que determinan su operación diaria.
Con información de T21.
